sábado, 12 de febrero de 2011

Comerme el mundo o comerte a ti.

Las noches de sabado siempre han sido especiales desde que por casualidad nos emos visto. Unas más amargas y otras más "dulces" respetando la distancia. Te veo de lejos, te acercas, sonries, sonrio y me olvido de todo lo que está pasando en el exterior pensando en que se detenga el tiempo, nos saludamos. Por suerte o por desgracia llega el momento de mi petrificación ante tus ojos. Sin saber muy bien el porque me vienen en mente todas esas conversaciones, noches anteriores, "discusiones", los dias que te he visto, las llamadas, mensajes... No quiero perderme ni un solo gesto. Mirar como me miras, como sonries, como bailas, como me tocas y como dejas de hacer las cosas.