Escapémonos ese día.
Prometimos recorrer las calles de Madrid y mucho más. Perdernos entre cada esquina, irnos al borde de un río o de un simple arroyo. Jugar como hacen los niños pequeños, estando enamorados. Reir y perseguirnos por cada calle, por cada avenida. Besarnos en cada dos portales seguidos y gritarnos lo mucho que nos queremos. Lo prometimos y ya es hora de que se cumpla.