lunes, 7 de marzo de 2011
Era como tocar el cielo.
Y cada noche me quedo dormida con una lágrima recorriendo mi mejilla. No sé que me pasa, nada me agrada. No me siento bien ni conmigo misma. Recuerdo, y recuerdo tu voz, y recuerdo nuestros meses. Recuerdo tus "yo te amo más" que tanto me gustaban, recuerdo nuestras historias, nuestras risas. Recuerdo nuestros sueños, nuestros planes de futuro y recuerdo todas y cada una de las ilusiones que conseguías que tuviera. Tal vez por eso me hago daño. Tal vez por eso rompo en llanto, por ponerme a pensar como hubiera sido todo, por imaginarme un encuentro, por soñar que estás aquí a mi lado. Duele sentir que la distancia es más fuerte que tú, porque aunque la escupas o te rías de ella no sirve, en cambio sientes como ella a ti te va quemando, como es responsable de tantas lágrimas, de tantas cosas que pudieron haber pasado. Sí, he llegado a la conclusión de que no hay peor enemiga que la distancia. Eso sí, por mucho que ella queme, no conseguirá cargarse mis sentimientos.
