viernes, 18 de marzo de 2011

A simple vista soy como una niña.

Soy muy fácil de hacer feliz, pero a la vez muy fácil de hacer llorar. Creo que tengo demasiados puntos débiles y eso es la causa por la que a veces no tengo el día. Yo no tenía ni idea de lo que era la vida, nunca crecí, siempre he sido como una niña de esas inocentes. Sabía lo que era querer, pero no tenía ni idea de lo que era enamorarse, hasta que un día apareciste en mi vida y sin darme cuenta me lo enseñaste. Sentía por ti sentimientos inexplicables que jamás pensé sentir por nadie. Me dabas locura y tranquilidad a la vez. Con que facilidad acelerabas siempre mi corazón. Me daba miedo, estaba enamorada, enamorada a más no poder, pero me gustaba. Siempre me hacías sonreír y conseguías que te repitiera lo mucho que te amaba, que lo gritara a altas horas de la madrugada. Lloré contigo, pero los momentos en los que reíamos sin motivo eran infinitos... Te clavaste en el medio de mi alma. Me enseñaste lo que es la vida. Fuiste capaz de curar todas y cada una de mis heridas, esas que jamás pensé que sanarían. Me enseñaste a amarte como a nadie. Por esto, por todo, es que no quiero olvidarte. Te amo, te amaré y lo sabes. Te necesito nene, te necesito como al aire que respiro.