martes, 8 de marzo de 2011
Llueve.
Llueve afuera de la ventana, las gotas se escurren por caminos que nunca se han andado. Al ver las gotas que se deslizan por el vidrio me recuerdo, no me preguntes porqué, de los caminos que caminaste en mi piel y en mis sentidos. Caminos que nunca han sido recorridos antes pero que tu los abristes con la punta de tus dedos, desde otro tiempo, desde otro espacio. Desde una dimensión que no es la mía pero a la que quise entrar con ese ardor de saber que, de haberte encontrado deambulando de noche por las calles bajo la luna llena, hubiese dado mi piel completa para que fuese el lienzo donde escribieras... La lluvia se detiene . Es el tiempo de dejar de escribir y de que tu presencia se pierda en la neblina de la no presencia.
